El lean startup y el emprendimiento social no son tan amigos como nos cuentan

A mi cuando me hablan de lean startup se me paran los pelos de punta. Y después de un año estar batallando en las trincheras del emprendimiento, he aprendido que hay muchas cosas que no se pueden aplicar a la startup, sobre todo teniendo en cuenta el contexto español y más si vas a emprender un proyecto social real.

Para empezar no estamos en Estados Unidos y esto se nota más por el tipo de sistemas, sobre todo cuando en Europa predomina el estado de bienestar. Por tanto si vas a emprender un proyecto de alto impacto, debes relacionarte con los ayuntamientos y estos evidentemente te pedirán las máximas garantías como empresa y que no se vulnere la ley. Esto traduciéndolo al idioma emprendedor, quiere decir dinero.

La historia linda de que emprender con 5 euros en el bolsillo y el prototipo en un un papel de servilleta es totalmente ¡fake! (o al menos desde nuestra experiencia). Toda acción que hace tu startup tiene un coste.

Como decíamos antes, los ayuntamientos exigen las máximas las garantías y esto se traduce en dinero, por ejemplo necesitas algo demostrable…a los jefes responsables de evaluar proyectos les gusta tocar las cosas y navegar, por lo que un prototipo muy elemental es obsoleto (hablando de plataformas).

El tema legal es muy importante y esto debe asesorarte un abogado, si ya contáis en el equipo es mucho mejor y si no, toca pagar uno y eso no es barato ¡eh!

¡La constitución de la empresa! Otro gasto señores, 3001 euros de aportación de capital social, si esto es lean startup yo aún no me lo creo 😉

Y si enumeramos los diferentes gastos es un suma y sigue sin fin: servidores, certificados se seguridad, etc.

 Evidentemente todo es asumible, y si no cuentas con un inversor, siempre queda tirar de las 3 F, que ha sido nuestro caso.

Pero hay una cosa que el lean startup no nos cuenta y son ¡los tiempos! Según este sistema en pocos meses hay que tener un prototipo y cuanto antes salir al mercado, ok, me parece fantástico, pero muchas veces dependemos de otros factores…por ejemplo en un proyecto social muchas veces se debe involucrar a los ayuntamientos y como sabéis, las respuestas de la administración son más lentas, por tanto eso de correr aquí no encaja mucho.

Pero emprender también tiene sus cosas buenas; el placer y orgullo de hacer algo que disfrutas y que sabes que puedes solucionar el problema a mucha gente es un motor motivador muy importante y una razón de estar en este mundo.

Conoces muchas personas de todos los cargos : siempre digo que todos tienen algo que enseñarte, por eso debes estar muy atento a todo lo que te rodea.

Ante este año de trabajo os puedo decir que un híbrido es lo más real, o mejor os puedo decir que ha sido nuestro caso y de los errores se aprende.

En estos momentos ya estamos en la fase de lanzamiento y llegar aquí ha sido muy muy complicado, pero os puedo contar que el placer que da todo esto es indescriptible.